Las generaciones

A continuación se presenta un homenaje a los miembros más significativos de la familia Nyssen-Schmill a lo largo de su historia, cuyas vidas y logros construyeron el legado institucional que hoy conocemos. Cada semblanza resume la contribución de estas personalidades, desde los banqueros del Imperio Otomano hasta los líderes contemporáneos del grupo.

PRIMERAS GENERACIÓNES · EL ORIGEN DEL DESTINO: dos imperios, diplomacia y la banca.

Don Simón Schmill: Fue el pionero de la saga familiar en el Imperio Otomano. A finales del siglo XVIII, Simón –originario de una prominente familia judía prusiana– se estableció en Constantinopla, donde en 1795 fue nombrado Cónsul del Reino de Prusia ante la corte del sultán. Simón Schmill también recibió del sultán el nombramiento de sarraf(courtier de change), convirtiéndose en corredor de cambio y banquero de confianza de la Sublime Puerta. Este doble rol diplomático-financiero dio inicio a la prosperidad familiar en tierras otomanas. Bajo su gestión, la familia Schmill obtuvo privilegios comerciales y se integró en la élite cosmopolita de Constantinopla. Don Simón contrajo matrimonio con una dama de la familia Conorte de Italia, uniendo linajes sefardí y ashkenazí, y sentó las bases de una tradición financiera que perduraría por cinco generaciones.

Don Abraham Conorte Schmill: Hijo de Don Simón, continuó la huella de su padre tanto en el servicio diplomático como en las finanzas imperiales. Lleva como segundo nombre Conorte en honor a la familia italiana de su madre, lo que refleja la unión de las tradiciones familiares. Abraham sirvió también como sarraf de la corte otomana y heredó el cargo honorario de Cónsul prusiano en Constantinopla. Durante su época, la familia consolidó su posición como intermediaria clave entre los mercados europeos y otomanos. Don Abraham Conorte Schmill aseguró la transmisión del conocimiento financiero y del prestigio diplomático a la siguiente generación, reforzando los lazos de la familia con la administración imperial y la banca internacional de mediados del siglo XIX.

Don Giuseppe Schmill: Hijo de Abraham Conorte, fue la tercera generación involucrada en las finanzas de la corte. Al igual que su padre y abuelo, Don Giuseppe (José) Schmill desempeñó el cargo de courtier de change en Constantinopla y actuó como enlace entre el Imperio Otomano y las potencias europeas. Su gestión coincidió con la modernización de las finanzas otomanas en la segunda mitad del siglo XIX, periodo en el cual la familia amplió sus redes comerciales. Giuseppe consolidó la reputación de los Schmill como banqueros confiables y hábiles administradores, y educó a sus hijos en el rigor contable y la visión internacional del negocio familiar. Bajo su tutela nació Don Vitale Schmill, quien llevaría el legado empresarial a nuevas alturas.

Don Vitale Schmill: EL NACIMIENTO DE LA EMPRESA FAMILIAR

De la banca al emprendimiento: visión, marca y expansión internacional.

Don Vitale Schmill: Hijo de Giuseppe, es recordado como el patriarca empresarial de la familia Nyssen-Schmill. Nacido en la década de 1840 en Constantinopla, Vitale combinó la tradición financiera de sus ancestros con un espíritu emprendedor sin precedentes. En 1868, fundó la casa de alta costura V. Tiring & V. Schmill, primera empresa global de la familia. Déspues conviertiendose en V. Schmill & Fils, Don Vitale expandió el negocio textil por varias capitales europeas y medioorientales, ganando prestigio por la extraordinaria calidad de sus trajes a la medida.

Su visión comercial trascendió la banca tradicional: entendió el valor de la marca, de la innovación y del lujo, posicionando su empresa entre las preferidas de la élite otomana y europea. Además, Vitale Schmill integró a su familia en la élite cultural sefardí de Constantinopla, emparentándose con otras familias destacadas (como los Conorte y los Camondo) y participando activamente en la comunidad judía local. Bajo su liderazgo familiar, se edificaron los cimientos de una dinastía de empresarios. Don Vitale tuvo varios hijos, entre ellos José Vitale y Seraphine, quienes serían puentes hacia la siguiente etapa del legado: la migración y asentamiento en América.

Don Samuel Nissim: EXPANSIÓN Y VISIÓN GLOBAL

Don Samuel Nissim (Samuel Nyssen): Nacido en Bélgica en la segunda mitad del siglo XIX, Don Samuel provenía de una familia de banqueros ashkenazíes. Visionario y poliglota, fundó la compañía Nissim & Co. con sedes en las principales plazas comerciales de Europa. Su espíritu emprendedor lo llevó a Constantinopla, donde conoció y contrajo matrimonio con Doña Seraphine Schmill Wetter, hija de Don Vitale. Con este enlace se unieron dos tradiciones financieras: la de los Nissim, expertos banqueros europeos, y la de los Schmill, financieros de la corte otomana. Don Samuel aportó a la familia una vocación internacional aún mayor, diversificando los negocios hacia la provisión de bienes y servicios diplomáticos a embajadas. Bajo su dirección, Nissim & Co. abasteció a legaciones en Londres, Berlín, Viena y Bruselas, lo que exponía a la familia a redes comerciales globales. Samuel y Seraphine tuvieron cinco hijos (los hermanos Nyssen Schmill), a quienes criaron en un ambiente multicultural, dominando idiomas y entendiendo los negocios desde temprana edad. 

Don Samuel Nissim inculcó en ellos la importancia de la educación y la adaptabilidad. Falleció a inicios del siglo XX, antes de la migración de sus hijos a América, pero dejó asentada la convicción de que el futuro pertenecía a quienes pudieran operar sin fronteras, principio que sus descendientes tomarían al pie de la letra.

Don José V. Schmill: En busqueda de un mejor futuro

Sembrar el legado en nuevas tierras

Don José Vitale Schmill Wetter: Hijo de Don Vitale Schmill y hermano mayor de Seraphine, fue un personaje clave en la transición del legado familiar hacia el continente americano. Nacido en Constantinopla en la década de 1870, José creció bajo la tutela empresarial de su padre. Con gran instinto comercial, decidió emigrar primero a Nueva York y luego a México, en busca de horizontes más amplios. Alrededor de 1909 llegó a la Ciudad de México, trayendo consigo no solo capital y mercancías, sino también una visión moderna de negocio. Estableció la representación de Victor Talking Machine Co. en México, introduciendo las vitrolas y la industria de la música grabada en el país. Don José V. Schmill abrió mercado a una tecnología hasta entonces inédita en México, generando una auténtica revolución cultural en los salones mexicanos. Su éxito empresarial lo convirtió en uno de los pilares de la incipiente comunidad extranjera en México.

Fue mentor y apoyo para sus sobrinos (los hermanos Nyssen Schmill) cuando estos emigraron años después. Además de su faceta comercial, Don José mantuvo la tradición financiera de la familia: incluso realizó importantes préstamos al gobierno alemán después de la Primera Guerra Mundial, demostrando la continuidad del rol de la familia como actores financieros internacionales. Aunque recuperarlos fue difícil debido a la crisis de posguerra, este gesto subrayó su confianza en el legado europeo. Don José V. Schmill falleció en México reconocido como un pionero que enlazó dos mundos –el antiguo Imperio Otomano y el México moderno–, allanando el camino para que su familia pudiera echar raíces en tierra mexicana.

Don Alejandro S. Nyssen Schmill: EMPRENDIENDO AL ÉXITO

Don Alejandro Samuel Nyssen Schmill (1888–1947): Hijo de Samuel Nissim y Seraphine Schmill, y nieto de Vitale, es considerado el fundador de Grupo Nyssen en México. Alejandro llegó a México con apenas 21 años, lleno de energía y con una sólida formación académica (Contador Público) y lingüística. En la década de 1910, se estableció como comerciante de equipos de sonido, continuando el negocio de fonógrafos de su tío José. Fundó el Gran Almacén A. S. Nyssen en el centro de la Ciudad de México, convirtiéndose en uno de los principales distribuidores de fonógrafos y discos del país tras la era de su tío. No conforme con un solo rubro, Alejandro diversificó sus emprendimientos: junto a sus hermanos, inauguró El Céfiro, S.A., que operaba elegantes joyerías y jugueterías e incluso una fábrica de muñecas de porcelana, introduciendo modas y productos europeos al mercado mexicano. Pero quizás su aporte más perdurable fue en 1936, cuando estableció el Despacho Nyssen, firma consultora y contable que ofreció servicios profesionales a empresas locales e internacionales.

Gracias a su ética de trabajo, rigor técnico y discreción, el despacho de Alejandro asesoró a destacados empresarios (incluyendo fundadores de compañías como Laboratorios Limont, Baco, S.A. e Ingenieros Civiles Asociados –ICA– en sus inicios), siendo pieza clave en la profesionalización de numerosas compañías mexicanas. Este despacho se considera la semilla del holding que con el tiempo se transformaría en Nyssen Capital.
Don Alejandro S. Nyssen también se distinguió por su liderazgo comunitario. Consciente de la importancia de apoyar a sus correligionarios inmigrantes, fue cofundador en 1908 de una asociación de ayuda a judíos recién llegados a México, precursora de las instituciones comunitarias formales. En 1912 participó como miembro fundador de la Alianza Monte Sinaí, primera gran comunidad judía establecida en México, llegando a presidirla en 1919–1920. Durante su gestión, Monte Sinaí adquirió el primer cementerio judío en el país y fundó el primer Talmud Torá (escuela hebrea) en 1919, hitos fundamentales para la vida judía mexicana. Asimismo, Alejandro cofundó en los años 1930 la Cámara de Comercio Israelí de México, sirviendo como su contador y asesor financiero, y ayudando a formalizar negocios de muchos inmigrantes. Adicionalmente, impulsó la creación de la Comunidad Sefaradí de México y la construcción de la sinagoga Yehudá Halevy (inaugurada en 1923), primer templo sefardí de rito oriental en México, brindando un hogar espiritual a judíos originarios del antiguo Imperio Otomano. Por todas estas contribuciones, Don Alejandro Samuel Nyssen Schmill dejó un legado que trasciende lo empresarial: fue un constructor de comunidad y un puente cultural entre el viejo mundo y el nuevo. A su fallecimiento en 1947, legó un entramado de empresas, instituciones y valores que continuarían floreciendo en las siguientes generaciones.

DON FRANCISCO E. NYSSEN: CONVIRTIENDO VISIÓN EN LEGADO

Don Francisco E. Nyssen: Hijo de Alejandro S. Nyssen, representó la segunda generación en México al frente de los negocios familiares. Tomó la estafeta a mediados del siglo XX, en una época de industrialización y cambios rápidos. Francisco –Contador Público de profesión– consolidó el despacho de consultoría fundado por su padre, manteniendo la confianza de importantes clientes y extendiendo los servicios a nuevas áreas como consultoría fiscal y administrativa avanzada. Asesoró a corporaciones líderes de México, entre ellas la constructora Ingenieros Civiles Asociados (ICA) desde sus inicios, CYR Constructores, y continuó sirviendo a empresas con las que su padre había construido lazos (Baco, S.A., Laboratorios Limont, etc.). Su habilidad para mantener relaciones profesionales de largo plazo hizo que muchas de esas empresas clientes permanecieran vinculadas a la familia a lo largo de décadas, evidenciando la solidez y fiabilidad del apellido Nyssen en el mundo empresarial.

Con un fuerte espíritu emprendedor, Don Francisco diversificó las actividades del grupo más allá de la consultoría. Incursionó en la industria textil, fundando con su socio Guillermo Weinstock la fábrica de corbatas Nudo Perfecto, que introdujo técnicas europeas de confección al mercado mexicano. También participó en proyectos de manufactura de aluminio durante el auge industrial de México, y exploró oportunidades en el sector agropecuario, invirtiendo en cultivos como flores de ornato y aguacate en el Estado de México. En el ámbito de la construcción e inmobiliario, colaboró en desarrollos de vivienda y comerciales, y apoyó la estructuración de empresas constructoras emergentes. Esta diversificación mostró su versatilidad y anticipación a las tendencias económicas.
Asimismo, Don Francisco E. Nyssen aportó su experiencia al sector público. Durante el boom petrolero de los años 70 y 80, fue convocado para asesorar en la modernización de varias entidades gubernamentales. Lideró la implementación de sistemas de control interno y auditoría en PEMEX, robusteciendo la transparencia en la empresa petrolera nacional en plena época de bonanza. Colaboró también con la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO) y con Liconsa, optimizando sus procesos contables y logísticos para mejorar la eficiencia en la distribución de alimentos básicos. Incluso ayudó a reestructurar compañías textiles estatales como Ayotla Textil frente a desafíos financieros. Todas estas experiencias reflejaron en Francisco una visión de futuro: entendió que el crecimiento sostenido exigía modernización y adopción de estándares internacionales de gestión. Bajo su guía, el grupo familiar se preparó para un mundo más complejo sin perder los valores heredados. Don Francisco se retiró de la dirección activa hacia finales del siglo XX, dejando una empresa fortalecida y lista para la siguiente generación. Su legado es el de un arquitecto de la consolidación: afianzó relaciones de confianza con clientes, diversificó la cartera de negocios y reforzó el buen nombre de Nyssen como sinónimo de profesionalismo y ética en México.

Don Eduardo: CRUZANDO NUEVAS FRONTERAS

Don Eduardo Nyssen: Hijo de Francisco E. Nyssen, encarna la tercera generación de la familia en México. Tomó el liderazgo en las postrimerías del siglo XX, afrontando los retos de la globalización y la era digital. Don Eduardo impulsó una estrategia dual de continuidad y cambio. Por un lado, aseguró la permanencia y modernización de las operaciones tradicionales: bajo su presidencia, el Despacho Nyssen (la firma consultora fundada en 1936) adoptó nuevas tecnologías, amplió su oferta a consultoría financiera sofisticada y mantuvo el trato personalizado y la confianza ganada con sus clientes históricos. Eduardo mismo asumió la presidencia de Nyssen (la firma de consultoría) durante su gestión, garantizando así la continuidad del legado profesional de su abuelo Alejandro.
Por otro lado, Eduardo fomentó la diversificación externa del grupo. En los años 90, con la apertura económica de México, añadió divisiones especializadas en banca de inversión, fusiones y adquisiciones, valuación empresarial y reestructuras corporativas, transformando al antiguo despacho en un holding multifacético

Promovió la participación del grupo en consejos directivos de empresas ajenas al círculo familiar, lo que amplió la red de influencia y conocimiento de Nyssen Capital en sectores variados (industria, finanzas, servicios). Estas alianzas estratégicas e inversiones sembraron las primeras semillas de internacionalización: bajo la dirección de Eduardo se realizaron inversiones en el extranjero, se establecieron oficinas fuera de México y se preparó el terreno para la expansión global que consolidaría su sucesor.
Más allá de los negocios, Don Eduardo Nyssen mantuvo viva la tradición filantrópica discreta de la familia, apoyando causas comunitarias e inculcando en sus hijos el deber social. Tras décadas al timón y habiendo logrado afianzar la posición del grupo, Eduardo pasó el relevo a su hijo Kurt a inicios del siglo XXI. En reconocimiento a su liderazgo, se le nombró Vicepresidente Vitalicio de Nyssen Capital, rol desde el cual continúa ofreciendo orientación estratégica y sirviendo de vínculo vivo con la historia y los principios fundacionales. Don Eduardo es venerado como el arquitecto de la modernización e internacionalización de la empresa familiar, logrando el difícil equilibrio entre preservar la esencia tradicional e impulsar la innovación necesaria para enfrentar el nuevo milenio.

Don Kurt Nyssen: Visión global Y TRANSFORMACIÓN

C.P. Kurt Nyssen: Miembro de la cuarta generación de la familia en México (y novena desde los orígenes europeos), es el actual presidente y líder de Nyssen Capital. Formado en contaduría y gestión empresarial, con posgrados en administración de salud y alta dirección, Kurt creció inmerso en el quehacer del grupo, involucrándose desde temprana edad en distintas áreas del negocio familiar. En 2020 asumió formalmente la presidencia del holding, dando inicio a una nueva era caracterizada por la globalización total de las operaciones y la apuesta por sectores de vanguardia.
Bajo el liderazgo de Kurt, el histórico Grupo Nyssen terminó de transformarse en Nyssen Capital, un holding internacional diversificado. Entre los logros destacados de su gestión se encuentran la creación o impulso de varias empresas nuevas: fundó Med Evolution, S.A.P.I., compañía enfocada en soluciones innovadoras de salud (que desarrolló, por ejemplo, ventiladores mecánicos durante la pandemia, exportarón a más de 7 paises), y estableció Nyssen Medical, S.A.

Para la distribución de tecnología médica avanzada en México; lanzó Nyssen Pharma, S.A.P.I., incursionando en la industria farmacéutica con investigación y comercialización de medicamentos especializados; y expandió la presencia del grupo en el extranjero a través de filiales como Medical Ventures LLC y Med Evolution LLC en Estados Unidos, orientadas a proyectos de biotecnología y telemedicina.
En el campo de la energía y tecnología, Kurt promovió la fundación de Enerlogic, S.A.P.I., centrada en soluciones de energía inteligente y renovable, y cofundó Quantum Intel, S.A.P.I., dedicada al desarrollo de software de análisis de datos e inteligencia de negocios, incorporando inteligencia artificial en el portafolio del grupo. Asimismo, con miras a apoyar el ecosistema emprendedor, creó Mirai Capital, S.A.P.I., un fondo de inversión y aceleradora para startups, reflejando el compromiso de la familia con el futuro empresarial de la región. En el sector logístico e industrial, Kurt integró a Nyssen Capital la empresa Vermont York, extendiendo operaciones en Latinoamérica en el rubro de montacargas y logística, y fundó Store and Go, S.A., enfocada en almacenamiento inteligente y centros de distribución urbanos para la economía digital. También impulsó la iniciativa HT Parks, desarrollando parques industriales y tecnológicos que proveen infraestructura de clase mundial a empresas logísticas y manufactureras, combinando crecimiento económico con sostenibilidad ambiental.
Además de sus logros empresariales, C.P. Kurt Nyssen ha enfatizado la responsabilidad social corporativa, continuando la tradición familiar de servicio comunitario. Actualmente preside la Fundación Nyssen A.C., canalizando recursos a proyectos benéficos en educación, salud, cultura y preservación del patrimonio. Bajo su dirección, la Fundación ha ampliado su alcance mediante alianzas con otras ONG y una visión estratégica de impacto social. Kurt suele afirmar que su misión es “impactar positivamente millones de vidas”, reflejando un lema que ha patentado y llevado a la práctica especialmente durante la crisis sanitaria reciente.
La gestión de Kurt Nyssen se caracteriza por una mezcla de espíritu emprendedor, formación global y respeto por el legado. Ha llevado a Nyssen Capital a consolidarse como un grupo multinacional que mira hacia el futuro sin olvidar sus raíces. Su decisión en 2021 de unificar las empresas bajo la marca Nyssen Capital simboliza la culminación de décadas de consolidación, diversificación e internacionalización iniciadas por sus predecesores. Hoy, el grupo opera bajo una estrategia común que aprovecha sinergias y potencia su impacto global, a la vez que honra el apellido familiar que le dio origen. C.P. Kurt Nyssen representa la convergencia de tradición y modernidad: gracias a su liderazgo, el legado forjado desde los bazares de Constantinopla hasta los mercados contemporáneos se proyecta hacia el porvenir, robusto en valores e innovador en estrategias.

EL LEGADO

En suma, la historia de Nyssen Capital es un homenaje vivo a las generaciones que, con visión y trabajo incansable, forjaron un grupo empresarial único. Desde los sarrafs del Imperio Otomano hasta los inversionistas del siglo XXI, cada generación de la familia Nyssen-Schmill ha aportado su capítulo al gran libro del legado familiar. Hoy, ese legado perdura en la filosofía corporativa y en cada una de las empresas del holding, como un recordatorio de que el éxito sustentable se construye sobre fundamentos sólidos de valores, perseverancia y responsabilidad. Con la vista puesta en el futuro y el corazón arraigado en su rica historia, Nyssen Capital continúa la obra iniciada hace más de 150 años, honrando a quienes la iniciaron e inspirando a las próximas generaciones a mantener encendida la antorcha del emprendimiento familiar.